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España desmiente rotundamente las acusaciones de EE.UU. sobre bases para atacar Irán

España desmiente rotundamente las acusaciones de EE.UU. sobre bases para atacar Irán

El gobierno de España rechazó de manera contundente las declaraciones de la Casa Blanca que sugerían una supuesta cooperación del país europeo en el conflicto bélico desatado por Estados Unidos contra Irán. En un comunicado emitido este miércoles, las autoridades españolas aclararon que su postura no ha variado, a pesar de las amenazas del expresidente Donald Trump, quien días antes había advertido con cortar todo el comercio bilateral si España no permitía el uso de sus bases militares para operaciones estadounidenses.

La tensión escaló cuando la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró ante los medios que España había “escuchado alto y claro” el mensaje de Trump y que, en consecuencia, había aceptado colaborar con las fuerzas armadas estadounidenses. Sin embargo, fuentes oficiales españolas desmintieron esta versión, reafirmando que el país mantiene su negativa a participar en acciones militares contra Irán, incluso bajo presión.

El desencuentro se remonta al lunes, cuando un avión estadounidense estacionado en territorio español abandonó la base tras la decisión del gobierno de Pedro Sánchez de prohibir el uso de sus instalaciones para cualquier operación dirigida contra Teherán. Trump, en un tono desafiante, criticó duramente a España durante una reunión en el Despacho Oval con el canciller alemán, Friedrich Merz, cuestionando además el compromiso del país con los objetivos de gasto militar de la OTAN. En ese mismo encuentro, el expresidente llegó a proponer embargos comerciales contra España, miembro de la Alianza Atlántica desde 1982.

El contexto de esta disputa es un conflicto que ha sacudido la estabilidad geopolítica en Oriente Medio. Durante el fin de semana, Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar contra Irán que culminó con la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Aunque Trump ha señalado que el enfrentamiento podría extenderse por semanas, también ha dejado entrever que Washington tiene capacidad para intensificar sus acciones, sin descartar el despliegue de tropas terrestres. No obstante, la portavoz de la Casa Blanca aclaró que, por el momento, no se considera necesario enviar soldados al terreno, ya que las hostilidades se han limitado a intercambios de ataques aéreos y misilísticos.

España, por su parte, ha adoptado una postura crítica frente a la intervención militar. El presidente Sánchez calificó los ataques como una “intervención injustificada y peligrosa”, mientras que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reiteró que el país no colaborará con las operaciones estadounidenses, a pesar de su apoyo a la democracia y los derechos humanos en Irán. Esta posición refleja el equilibrio que busca el gobierno español: condenar la represión del régimen iraní sin alinearse con una estrategia bélica que, según analistas, podría desestabilizar aún más la región.

El episodio pone de relieve las tensiones dentro de la OTAN, donde algunos aliados europeos han mostrado reticencias a seguir el liderazgo de Washington en conflictos que consideran ajenos a los intereses de la Alianza. Mientras Estados Unidos insiste en una respuesta contundente, países como España abogan por soluciones diplomáticas, incluso cuando comparten el rechazo a las políticas del régimen de Teherán. La amenaza de Trump de imponer sanciones comerciales añade un nuevo capítulo a una relación transatlántica ya de por sí compleja, en un momento en que Europa busca redefinir su autonomía estratégica frente a las potencias globales.

Vanguardia Civil

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