El baterista y compositor Sebastián Buira, figura clave en los inicios de una de las bandas más influyentes del rock argentino, falleció este martes en la localidad bonaerense de Ciudad Jardín. Según versiones policiales, el músico sufrió una descompensación mientras se encontraba en su domicilio. Un vecino, identificado como Hernán, intentó auxiliarlo, pero Buira perdió el conocimiento y no logró recuperarse. Las autoridades iniciaron una investigación para determinar las causas exactas del deceso.
Buira dejó una huella imborrable en la historia del rock nacional. A finales de los ochenta, junto a Miguel Ángel Rodríguez en bajo, Daniel Fernández y Juan Villagra en guitarras, Diego Chávez en voz y Rosana Obeaga en coros, sentó las bases de lo que se convertiría en un fenómeno musical. Su estilo innovador en la batería fue fundamental para definir el sonido crudo y visceral que caracterizó a la banda en sus primeros años. Aunque su paso por el grupo fue relativamente breve, su influencia perduró incluso después de su salida.
La relación de Buira con la banda tuvo un punto de quiebre en el año 2000, tras un conflicto con uno de los guitarristas. Antes de su partida, participó en la grabación de *Ritual* (1999), un álbum en vivo que capturó la energía de sus presentaciones. Sin embargo, su legado siguió vivo: una de sus composiciones, “Motumbo”, fue incluida en *Máquina de sangre* (2003), demostrando que su aporte seguía vigente en el repertorio del grupo.
Tras años alejado de los escenarios, Buira regresó a la Argentina desde Brasil para ser parte del histórico reencuentro de la banda en diciembre de 2024. El regreso, tras 15 años de silencio, se produjo en el Estadio Ciudad de La Plata, donde el baterista se unió a la formación para interpretar los primeros nueve temas del show, entre ellos clásicos como “Te diría”, “Desde lejos no se ve” y “Babilonia”. Su presencia en los parches revivió la esencia de los primeros años, emocionando a miles de seguidores que corearon cada canción.
El reencuentro no se limitó a un solo concierto. Buira acompañó a la banda en una gira que recorrió el país, con presentaciones en Córdoba, Mendoza, Rosario y Mar del Plata, además de festivales masivos como el Quilmes Rock en Tecnópolis y el Cosquín Rock. El broche de oro llegó en junio del año pasado, cuando la banda cerró su ciclo de reencuentros con un multitudinario show en el Estadio Monumental de River Plate, donde Buira volvió a brillar detrás de la batería. Su regreso no solo fue un homenaje a su trayectoria, sino también una prueba de que su talento seguía intacto, capaz de conmover a generaciones enteras.
La noticia de su fallecimiento conmocionó al mundo del rock, donde Buira era recordado no solo por su habilidad técnica, sino también por su carisma y su capacidad para conectar con el público. Aunque su tiempo en la banda fue breve, su legado perdura en cada acorde, en cada ritmo que ayudó a crear. Hoy, el rock argentino llora la pérdida de uno de sus bateristas más emblemáticos, un músico que supo dejar una marca imborrable en la historia de la música nacional.

